El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) ha declarado que «Idalia es ahora un huracán de categoría 2» y se esperan inundaciones costeras «potencialmente mortales», lluvias torrenciales y vientos fuertes. Las cálidas aguas del Golfo de México podrían alimentar su intensidad.
Las advertencias incluyen «inundaciones por marejada ciclónica de 10 a 15 pies (3-5 metros)» en las áreas costeras. Deanne Criswell, jefa de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de Estados Unidos (FEMA), enfatizó: «Esta tormenta será mortal si no nos apartamos del peligro y la tomamos en serio».
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, instó a los residentes en zonas de evacuación a dirigirse a refugios u hoteles fuera de las áreas de peligro y afirmó: «No es necesario recorrer cientos de kilómetros».
«Muy pocas personas pueden sobrevivir estando en el camino de una gran marejada ciclónica, y esta tormenta será mortal si no nos apartamos del peligro y la tomamos en serio», afirmó la jefa de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de Estados Unidos (FEMA), Deanne Criswell.
Idalia se encontraba a 310 kilómetros al suroeste de Tampa, Florida, con vientos sostenidos de hasta 155 km/h al momento del último boletín del NHC.
El presidente Joe Biden aprobó una declaración de emergencia para Florida y el aeropuerto internacional de Tampa cerró debido al huracán. Además, otro huracán llamado Franklin afecta la costa este de Estados Unidos, interrumpiendo los vuelos.
En Cuba, las intensas lluvias de Idalia provocaron inundaciones y dejaron a más de 200,000 usuarios sin electricidad, sin reportes de pérdidas humanas. El presidente Miguel Díaz-Canel coordinó los esfuerzos de recuperación.
Este fenómeno resalta la creciente potencia de las tormentas debido al cambio climático, según advierten los científicos.